“He cambiado de opinión. No es correcto pedir óvulos a las mujeres, cuando las probabilidades de éxito en la clonación son tan escasas. La donación de óvulos representa un riesgo para las mujeres, aunque sea escaso”.
Fue lo que dijo Ian Wilmut en una entrevista en la que enteró al mundo de que ya nose dedicaría a la clonación. Este gran cintífico, que revolucionó la tecnología de células madre al clonar en 1996 la primera oveja del mundo, Dolly, obtuvo en 2005 el permiso de las autoridades británicas para clonar embriones humanos con el fin de investigar las causas de la esclerosis lateral amiotrófica, una patología provocada por la degeneración de las neuronas motoras.
Por otra parte, un grupo de investigadores japoneses liderado por Shinya Yamanaka, de la Universidad de Kioto (Japón), anunció en noviembre que había reprogramado células dérmicas y las había transformado en células madre pluripotentes, semejantes a las que se obtienen de los embriones.
Ante tal hecho, Wilmut subrayó que a partir de ahora quiere dedicarse a esa técnica de obtención de células madre, pues pese a que en un futuro cercano las células embrionarias seguirán siendo “el sistema de referencia”, más adelante “quedará claro que las reprogramadas son igual de buenas”.
Fuente: El Comercio